Invertir en un instrumento de capital implica ser socio de un negocio o empresa, es decir que al invertir nos “subimos al barco” del negocio o empresa en la que invertimos. Una inversión de capital, no tiene un plazo definido, ni una obligación garantizada implícita, más bien, implica esperar a que el negocio se lleve a cabo y que seamos parte dueños de las ganancias o pérdidas que este genere.

Pero entonces, ¿cuáles son las principales diferencias entre una inversión de capital y una de deuda?

  1. La deuda nace de un contrato de crédito o préstamo, e implica una obligación (que puede o no estar garantizada) que se debe cumplir en un plazo y con una tasa. El capital nace de una operación en la que se adquiere una participación en una empresa o negocio, y no tiene una obligación implícita.
  2. La deuda necesita tener un plazo y una tasa. El capital no tiene un plazo, tampoco una tasa. Si bien, cuando se hace una invitación a invertir en un instrumento de capital se puede mencionar un plazo estimado y un retorno estimado, no existe ningún tipo de obligación contractual sobre dichos plazos y tasas.
  3. La deuda, independientemente del tipo de deuda, suele tener prioridad de cobro sobre las demás fuentes del negocio. El capital generalmente está subordinado a la deuda y su retorno depende 100% del resultado del negocio, si el negocio va bien habrá ganancias, y no sale como esperado habrá pérdidas.
  4. La deuda por lo general paga intereses. El capital paga rendimientos, distribuciones o dividendos. El tratamiento fiscal para los inversionistas cambia.
  5. Cuando inviertes en deuda, puede existir una garantía para respaldar las obligaciones (como es el caso de las garantías hipotecarias). Cuando inviertes en capital, lo que respalda la inversión son los activos que se adquieran, ya sean tangibles o intangibles.

Invertir en capital es un tipo de inversión en la que se tiene menos certeza del resultado y tiempo que durará el negocio, pero se puede obtener un mayor rendimiento.

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